Escencias

Lo último que te pones y lo primero que recuerdan.

Dos aromas en aceite, hechos en lotes pequeños. No se reformulan por temporada: son los mismos dos, siempre. Cada etiqueta lleva una botánica pintada a mano por Brenda Torres.

Frasco de 60 ml de Santos sobre piedra, con la botánica de bergamota pintada a mano en la etiqueta

Bergamota

Santos

Cítrico verde, amargo y limpio

La cáscara recién rota entre los dedos. Huele a tierra alta y a sombra de portal, a esa hora en que el calor cede.

60 ml
$1,750
100 ml
$2,300

Se consigue en las dos tiendas de la Ciudad de México.

Frasco de 60 ml de Tulum sobre piedra, con la botánica de sándalo pintada a mano en la etiqueta

Sándalo

Tulum

Madera cálida, un fondo de leche y humo

La madera guardada mucho tiempo, tibia todavía cuando la tocas. Sal seca en la piel después del mar.

60 ml
$1,750
100 ml
$2,300

Se consigue en las dos tiendas de la Ciudad de México.

Vista cenital: Santos y Tulum al centro, rodeados de bergamotas enteras y partidas, astillas de sándalo y flores secas, sobre barro y lino crudo
Una mujer se lleva los dedos al cuello, donde acaba de ponerse el perfume, con el frasco todavía en la otra mano

Cómo se usa

Es aceite, no alcohol. Se pone en la piel tibia.

En el pulso de la muñeca, detrás de la oreja, en el hueco del cuello. No se frota: frotarlo rompe la nota de salida. Dura más sobre la piel hidratada que sobre la ropa, y cambia un poco en cada persona — de eso se trata.

Santos y Tulum juntos sobre piedra volcánica, alcanzados por un solo golpe de luz